search
top

Entrevista a un malnacido

schayman

En Chile, hay pocas revistas de calidad, con un contenido interesante, formato atractivo, buenas fotografías y artículos bien escritos. Son pocas, pero afortunadamente las hay. Y me atrevería a decir que la mejor -potenciada por su nuevo diseño, que debutó con el ejemplar nº 2.ooo hace cinco semanas- es “Qué Pasa”, del grupo editorial Copesa.

El último número trae una entrevista realizada por la periodista Michelle Chapochnick a, quizás, uno de los personaje más caradura que han pisado nuestro país; un tipo que si pusiera un dedo en cualquier calle de Chile, y junto a él apareciese alguien recordando -o informando- a la gente lo que esta bestia hizo hace más de trece años, muy probablemente sería linchado de manera inmediata.

Me refiero al ciudadano boliviano Alejandro Schayman, quien el pasado 29 de julio fue condenado por la Corte de Apelaciones a presidio perpetuo calificado, por haber asesinado a su hija Tamara. La menor, quien entonces tenía apenas cuatro meses de edad, llegó el 28 de marzo de 1996 a la Clínica Las Condes con un paro respiratorio y entró en un coma que se prolongó por seis años, para finalmente fallecer el 11 de junio de 2002. Los informes médicos evidenciaron el espantoso y reiterado maltrato sufrido por la niña, lo que no hizo más que confirmar una verdad ya conocida: la participación de su padre.

Hoy, Alejandro Schayman está prófugo de la justicia. Escapó hace dos años y se encuentra en Bolivia. La Interpol lo persigue.

Dejo algunas frases para el bronce de este malnacido, emitidas durante la entrevista:

- “Como soy medio tonto y me gusta jugar a ser el Quijote, me autoinculpé”.

- “Ella tenía una enfermedad que empieza atacando los músculos. Cayó en coma porque le entró sangre a la cabeza, porque tenía una fisura ahí”.

- “No sólo conmigo, con las nanas también”, ante la pregunta de si acaso a Tamara le aparecían moretones después de estar sola con él.

- “Una vez, la estaba secando con la toalla y se le salió la uña del dedo”.

- “Tenía sentimientos encontrados frente a mi hija, que me recordaba a mi mamá que me insultaba”.

- “En Chile no soy inocente. Pero ya estoy fuera y a Chile no volveré más”.

Una maravilla, ¿no?

Post to Twitter Post to Facebook

5 comentarios

  1. Jonas says:

    Fue impactante la entrevista… a ese desgraciado lo debéramos repatriar y soltar empelota en el Paseo Ahumada, a ver cómo le va…

  2. Isis says:

    Tráeme “¿Qué pasa?” para leer!!
    Ahora entiendo el título de la revista, ¿Qué pasa?, ¿Qué pasa con el mundo?, al leer frases como la de ese tipo me dan ganas

  3. Isis says:

    … de que se hubiera matado el mismo y ninguno de nosotros (gente normal) se este rompiendo la cabeza para entender la forma de pensar y actuar de este personaje, pero ya que eso no pasará espero que tal como dijo NO VUELVA NUNCA MÁS. Que carerrajismo tenemos suficiente en Chile.

  4. Giannina Dodero says:

    Malnacido, deficiente, perturbado. Propongo linchamiento público, entregárselo a las barras bravas, para que lo golpeen hasta la saciedad: pero que no muera, que sufra ojalá los peores dolores, que le saquen las uñas, le apliquen corriente con el cuerpo mojado, que lo hagan comer excremento propio. ¿Y qué hace Bolivia? ¿Proteje a ese perro?¿ O también lo busca para entregarlo?

  5. Daniel Canala-Echevarría S. says:

    El pelotudo está escondido en Bolivia, como una rata. Lo más impresionante de la entrevista es que el tipo muestra CERO arrepentimiento. Bueno, qué se puede esperar de un imbécil que jamás fue a ver a su hija a la clínica, durante los seis años que ahí estuvo.

Deja un comentario

top