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La famosa encuesta CEP

urna

Patricio Navia lo adelantó en Twitter a alrededor de las 11:00 horas de hoy, generando inmediatas reacciones tanto en sus seguidores en el microblogging, como en la prensa nacional. Salvo un punto más del que finalmente obtuvo Marco Enríquez Ominami, la información era cierta, lo que confirma que los resultados de la prestigiosa encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) son difundidos entre algunos cuantos, antes de conocer la luz pública. Hasta ahí, todo bien… creo.

Mi inquietud surge respecto del show mediático que genera esta encuesta. Hoy, cuatro de los cinco canales nacionales trasmitían en directo la conferencia de prensa en que la coordinadora de estudios del CEP, Carolina Segovia (¿qué le pasa en los ojos a esta pobre mujer?), revelaba los resultados. ¿No será demasiado para una medición que se entrega cada tres meses y que, todos sabíamos, no entregaría ninguna sorpresa? Piñera no tiene mucho más margen para crecer en primer vuelta, la débil campaña de Frei no ha logrado cautivar más gente que los que tiene desde hace una buena cantidad de meses, y Enríquez Ominami ha dejado hace ya rato de ser un mero fenómeno que probablemente se desinflaría con el transcurso de la campaña, para convertirse en una opción real y, aunque a algunos les moleste, posible.

Entonces, ¿qué tiene la encuesta CEP que genera tanta atención por parte de los medios y, por lo tanto, de la opinión pública? ¿Por qué se ha posicionado como un tema de conversación obligatorio entre tantas personas, e incluso lleva a que algunos realicen apuestas en torno a sus resultados? La Tercera señala que “la rigurosidad, los recursos invertidos, su método de aplicación y el prestigio del Centro de Estudios Públicos hacen que la encuesta CEP sea por lejos el sondeo presidencial más esperado y respetado de la escena nacional, teniendo en ocasiones incluso el ‘poder’ de modificar estrategias políticas y de campaña electoral”.

Ok, no discuto que la seriedad y profesionalismo con que se diseña y elabora la medición deben ser de primer nivel, y su influencia en los candidatos y en las decisiones que se toman a su alrededor tienen como fundamento justamente este prestigio. Sin embargo, ello no explica por qué nos importan tanto sus resultados. ¿Predice de algún modo lo que sucederá en diciembre próximo? Obviamente, no, considerando que cuenta en promedio con un error muestral estimado en ± 3% (varianza máxima) y un 95% de confianza. ¿Y anticipa tendencias? Sí, pero no más que otras encuestas, como Adimark GfK, CERC, Ipsos, Mori, Imaginacción, TNS-Time, La Segunda/UDD, Direct Media, El Mercurio/Opina, La Tercera y Giro País/Subjetiva.

Entonces, ¿qué nos pasa con el sondeo de CEP? ¿Por qué tanto interés? Tiendo a pensar que, simplemente, como seres limitados que somos, necesitamos una herramienta que nos ayude a vaticinar el futuro. Buscamos un oráculo, una profetiza y entrañas de animales que sacien nuestra curiosidad y nos revelen, de un vez por todas, quién dirigirá nuestro país a partir de marzo de 2010. Y ante esa imposibilidad, la encuesta del CEP surge como un simple sustituto.

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8 comentarios

  1. Rodrigo says:

    HDP, lo de la CEP ha sido tema ya en otras partes, porque ciertamente no deja de llamar la atención el fenómeno en que se ha transformado.

    Yo creo que el por qué de su impacto está relacionado a dos hechos que se confabulan sinérgicamente para que tengamos el tongo que tenemos siempre.

    Por una parte, tenemos de dónde viene la CEP. Ese Centro de Estudios es un reducto donde se concentra lo más granado de la derecha tradicional chilena, el poder mismo y eso, a la hora de imponer agenda, pesa. Es cosa de revisar en la web misma los integrantes del directorio y sacar conclusiones de qué clase de influencia pueden tener ellos en posicionar su encuesta (por muy bien hecha que esté) como referencia. Así se ejerce el poder.

    Segundo, ese poderío está exacerbado por el hecho de que nuestro periodismo goza de material y pega hecha a propósito de la CEP. Es tan amplio el abanico de variables que considera la encuesta, que la pega la tienen hecha, agarrándose de sus indicadores para rellenar y repetir por días lo que todos ya sabemos. Entonces ¿por qué no darle como bombo en fiesta y transformar en noticia lo que ya todo el mundo sabe? así es parte no menor del periodismo chileno, material eternamente reciclabe y desechable y hacer noticia donde no la hay.

    Eso… andaré muy perdido?

  2. Daniel Canala-Echevarría S. says:

    Creo que eso son dos factores importantes y conocidos (sobre todo el primero), pero pienso que no son los únicos. Insisto en que la sociedad es la que, de algún modo, le da valor a esta encuesta porque necesita que alguna (la de mayor prestigio) responda sus preguntas.

    Fíjate en cómo reaccionan las personas medianamente informadas, cuando quedan sólo días para la publicación de los resultados de la CEP. Parecen (o, más bien, parecemos) cabros chicos, preguntando por la hora en que sucederá este maravilloso fenómeno y, cuando ya ha ocurrido, comentando con quien sea las posibilidades del candidato A de superar al B si los votos del C se trasvasijan en X proporción.

  3. javier says:

    La cep es un salón de baile para la elite. No representamos ni un diez por ciento. Es como Tolerancia Cero. Lo que queremos ver y conversar.

    El pueblo no la ve, y si la ve, se queda piola. Sabe en la calle quién es el mejor para hacer algo bueno de sus vidas. Finalmente, ellos decidirán, con Cep o sin Cep. Mucho ruido pocas nueces.
    Eso, salud!

  4. Daniel Canala-Echevarría S. says:

    Javier, ojo. Si la elite cree (o decide) que la CEP es importante, los medios lo informan como una verdad: la CEP es importante. Y si aparece en los medios, el pueblo lo consume y también lo acepta como verdad.

    Lamentablemente, tenemos un pueblo muy poco informado, que no contrasta datos, ni compara medios, ni sabe discriminar entre la verdad y la probabilidad, por lo que todo aquellos que dicen los medios, se convierte en algo irrefutable.

  5. Rodrigo says:

    Daniel, los “hechos” que tu afirmas en tu último comentario no los veo muy argumentados. Tal como te dije en mi comentario y Javier refrenda en el suyo, la CEP es una cosa inventada por los patrones de este país y puesta en el ventilador por los periodistas que trabajan para esos patrones. Ellos son los que se encargan de darle bombo y hacerla la cosa más importante del planeta. La gente la comenta en la web porque es trendy y les encanta salir en los hashtag, pero fíjate que son puros RT o comentarios irrelevantes sobre la encuesta. En verdad a nadie le importa y hoy ya nadie la comentará.

    La CEP no tiene más importancia que la que los medios le dan, es un dato, pero ¿una verdad? qué significa eso? la gente va a ir a votar igual por quien crea es el mejor para su vida, dan lo mismo las encuestas en la urna. El pueblo podrá ser poco informado de la contingencia, pero al final frente al voto, es un elector conservador y responsable. Por lo mismo, no creo que haya sorpresas en diciembre ni en enero.

  6. Daniel Canala-Echevarría S. says:

    Compadre, opinamos igual. La CEP tiene cero importancia, por eso justamente hago la reflexión en este post.

    Sin embargo, discrepo contigo respecto del impacto que, lamentablemente, tiene en el país: hoy se sigue hablando de ella (sin ir más lejos, hace un rato venía escuchando un programa radial que giró todo el rato sobre este tema) y mañana, probablemente, continuará.

    Es cierto eso que dices de que “la CEP no tiene más importancia que la que los medios le dan”. Totalmente de acuerdo contigo. No obstante, y ahí está lo que le decía a Javier, las encuestas (y cómo éstas se transmiten por la prensa a la ciudadanía) sí importan. Mucha gente (y esto está comprobado estadísticamente en diversos procesos eleccionarios en el mundo) vota por quien cree que va a ganar, con el fin de “no perder el voto”. Una estupidez, pero una realidad.

  7. Macarena says:

    Yo creo que esta bien que hayan encuentas pero no que la vida del mundo poltico ni de los periodistas, ni de ustedes -la elite- gire en torno a ellas. Porque no importan.

    Al final, quién establece la agenda: el publico o los medios? es un circulo vicioso; lo que esta claro es que comentar las encuentas mas alla de la novedad es darle la importancia de la que tanto se ha hablado en este post.

    Estoy de acuerdo con Rodrigo, la gente no cambia su voto, probablemente porque encasillan a los candidatos en derecha o izquierda y no se informan para saber cual es el programa de gobierno que proponen. Prueba de ello, es que llevamos cuatro gobiernos de la concertacion, por qué habria de cambiar algo esta vez?
    (perdon por los acentos)

  8. Daniel Canala-Echevarría S. says:

    Maca, bienvenida por acá.

    Sobre tu punto, yo no digo que las encuestas cambien el voto de la gente, sino que muchas personas que, probablemente, aún no toman una decisión, terminan haciéndolo a favor del candidato que va punteando en ellas. No influyen mayormente en quienes ya tienen clara su opción, sino en los indecisos.

    Saludos.

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